Sinopsis de Sarcoma
Edgar Soliz Guzmán configura una poética sidática, donde el deseo y la enfermedad se encuentran en el cuerpo afectado. El título refiere a uno de los síntomas más usuales del sida: el sarcoma de Kaposi. Este sarcoma produce, generalmente, lesiones en la piel, las que eran delicadamente maquilladas por las locas sidosas. En esta poesía la muerte se detiene para ser detallada: “Esperar cauteloso el deterioro de la palabra muerte” dice el autor, dando un espacio que se desarrollará en una espera que permite dar cuenta de las complejas relaciones que se abren entre el cuerpo sidoso y su posible fallecimiento. Más adelante dirá: “Imaginar un velorio a la altura de las circunstancias y vengar el amor en el cuerpo carroña que nos delata”. El autor habla de ese ritual de despedida que reúne a todas las personas seropositivas, construyendo una historia que va desde la sangre y pasa por la muerte para reconocernos como parte de un mismo cuerpo. Del mismo modo, la poesía en Sarcoma maquilla el cuerpo enfermo, no para desaparecer sus afecciones, sino para darle sentido al lenguaje que lo nombra. A través de una poética barroca, lo enfermo se enfrenta a su condición. Así, Soliz Guzmán nombra lugares complejos: la fiebre, lo excrementicio, lo putrefacto. Es que para hablar del cuerpo debemos pasar por la enfermedad.
Diego Zamora Estay



