Sinopsis de ¿Quien escucha a los geckos?
Damaris Disner se ha mantenido fiel, desde sus inicios, a la escritura dramática y, entre sus obras, un tema es central: las infancias. En ¿Quién escucha a los geckos? explora los juegos y los desencuentros entre dos pequeñas hermanas, y lo que sucede cuando una enfermedad aparece en su mundo idílico. Esa, también, ha sido su constante: no escribe comedias o tragedias, sino piezas contemporáneas en las que la vida, con sus matices sombríos y luminosos, se sube a escena. Si le hacemos caso a Freud, Damaris Disner no ha soltado el hilo del papalote que la hace volar tan alto en los cielos infantiles. Pero su dramaturgia tiene la impronta libertaria de las niñas y, al mismo tiempo, el control literario de una mujer que conoce a detalle el intríngulis de la trama, el diálogo, el montaje. No se llega sólo por intuición a un texto tan bien armado y escrito como ¿Quién escucha a los geckos? Aunque la obra es breve, incorpora en ella la tecnología, que nos permite ver al gecko y la enfermedad en pantalla, con un suspenso creciente, como una sugerencia de teatro de muñecos y a una breve y tremenda secuencia epistolar. En ¿Quién escucha a los geckos? hay también sororidad, imaginación y aprendizaje significativo, especialmente entre las hermanas Noíl y Amaité. Eso leerán quienes se asomen al texto, eso verán quienes disfruten la puesta en escena y eso sentí yo.
—Héctor Cortés Mandujano



